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Reportajes

CADE 2019: Foro orientado a las prácticas innovadoras

Ante la proximidad del evento de empresarios, la revista EMBAJADOR conversó con Luis Estrada, actual presidente de la conferencia, quien comentó que se ha fundado un movimiento de empresarios contra la corrupción, fomentando que haya prácticas corporativas enfocadas a controlar y evitar acciones corruptas.

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La Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE), que tendrá como eje principal “Perú: Una economía de mercado para todos”, se realizará en la explanada frente al Hotel Double Tree by Hilton Paracas, los días 27, 28 y 29 de noviembre.

El presidente de CADE, Luis Estrada —licenciado en Economía por la Universidad del Pacífico y máster en Economía y Dirección de Empresas por la Universidad de Navarra—, adelantó que en esta edición se abordarán la igualdad de género y las recomendaciones a seguir para brindar las mismas oportunidades a las mujeres en las organizaciones.

“Aspiro a que en esta CADE la gente que participe y escuche el contenido quede convencida de que la economía de mercado es un excelente sistema, que conjuga perfectamente con la democracia, y que es la mejor elección para lograr el desarrollo de las personas, el bienestar del país y la eliminación de la pobreza. Lo que tenemos que hacer es que el modelo fluya de una manera inteligente para que pueda profundizarse; y pensar en un dinamismo virtuoso, que seamos mejores como personas y sociedad, crear una clase media dinámica y dejar atrás ideas populistas, destructivas, mentirosas y violentistas”, señaló enfáticamente.

 

Nuevo enfoque

¿Qué primicias traerá la CADE Ejecutivos 2019?

La novedad de CADE Ejecutivos es que, frente a la crisis latinoamericana y concretamente en el Perú, derivada del escándalo Lava Jato, hay mucha gente que ha comenzado a cuestionar el modelo de economía de mercado como una solución para sacar al país de la pobreza. Y en realidad corrupción y economía de mercado no van necesariamente de la mano.

La corrupción no es patrimonio de ningún modelo, sino es un tema más profundo que tiene una raíz en falta de buenos valores, como la ética.

 

¿En qué radica la importancia de las CADE?

CADE es importante porque es un evento organizado por una institución privada como IPAE, sin fines de lucro, que busca poner en agenda puntos de cara al desarrollo y avance del país. Además es una visión empresarial, ejecutiva y privada frente a facciones de políticas públicas y expectativas de la población.

Destacada agenda

¿El Estado ha hecho suyas algunas de sus proposiciones?

A lo largo de los años IPAE, con CADE, ha influenciado en el establecimiento de políticas públicas. Lo más reciente es que pusimos en el tintero el tema de la competitividad, lo cual hizo que, desde el Gobierno de Humala, comiencen a preocuparse por este punto. Es así que en IPAE fomentamos un Consejo Privado de Competitividad, que de manera consensuada trabaja con el Gobierno para establecer medidas que mejoren la competitividad, tanto en el sector privado como público.

También trabajamos sobre el reconocimiento y la transformación de barreras burocráticas. Y a raíz de los últimos eventos, hemos fundado el movimiento de empresarios contra la corrupción, fomentando que al interior de las empresas privadas haya prácticas corporativas enfocadas a controlar y evitar acciones corruptas.

Además de comprometerse desde la alta dirección a tomar un conjunto de medidas, que conlleven a que las compañías estén protegidas contra la corrupción.

 

¿Los empresarios han introducido las enseñanzas de las CADE?

Los empresarios primero se sensibilizan con los temas que se tratan en CADE. Por ejemplo, hablamos siempre de tecnología y de estar a la vanguardia de procesos, y las empresas privadas trabajan muy fuerte, ahora que se está dando la cuarta revolución industrial, en la adaptación e inversión tecnológica, flexibilidad laboral y, por supuesto, en temas de competitividad.

Las empresas que no busquen ser más competitivas a la larga van a desaparecer. Y ahora que se habla de temas de corrupción, estamos implementando prácticas de aseguramiento en su contra. CADE orienta al sector privado en prácticas innovadoras. Ahora trataremos el tema de igualdad de género y las recomendaciones a seguir para brindar las mismas oportunidades a las mujeres en las organizaciones.

 

Erradicar la pobreza

¿Es la economía de mercado una solución para el desarrollo de los países?

Viendo el caso peruano nada más, es contundente. Entre el 2004 y el 2014, gracias a la economía de mercado, creció a un ritmo de 6.5 % anual, y durante esos años diez millones de personas dejaron la situación de pobreza para incorporarse a una clase media que ahorra, invierte y consume, mejorando ostensiblemente sus condiciones de vida. Actualmente en el Perú todavía quedan siete millones debajo de la línea de pobreza, y no se conoce un modelo más eficiente para derrotarla que la economía de mercado, que genera crecimiento, riqueza y distribución de la misma.

Este modelo se ha aplicado en el Perú parcialmente. Primero con mucha fuerza, a partir de las reformas que se introdujeron en el primer gobierno de Alberto Fujimori, y gracias a eso comienza a funcionar la dinámica virtuosa de ahorro e inversión en un mercado en el que empieza a crecer de nuevo la economía.

Los gobiernos siguientes continuaron parcialmente, pero en los últimos años, ya desde el Gobierno de Ollanta Humala, se comienzan a introducir trabas al desarrollo, controles, burocracia excesiva, y no se ha profundizado en la formalización de la economía.

 

¿Qué pasó en Chile y Argentina?

El chileno es un caso diferente que hay que mirar desde otra óptica. Mientras el ingreso per cápita peruano no llega a 8,000 dólares al año, el chileno es de 16,000 dólares. Chile es un país que ha activado la economía de mercado con mucho más dinamismo que el Perú en los últimos 25 años. Por eso ha crecido más, la pobreza en país es de 10 %, mientras que en el Perú supera el 22 %. Lo que pasa en

Chile se explica mejor por las expectativas. El laureado periodista Oppenheimer declaró que los problemas chilenos son de una nación de primer mundo, gente que tiene unas expectativas de servicios del Estado muchos más dinámicos y eficaces que los que recibe. Casi el 85 % de la población, que paga impuestos y están integrados al mercado formal, tienen expectativas de que el Estado cumpla con ellos, y si no es así entonces se va embalsando una serie de necesidades y requerimientos. Es una situación muy diferente a la peruana y diametralmente distinta a la argentina, que ha sido la típica nación alimentada por el populismo peronista durante los últimos veinte años.

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