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Reportajes

Las redes sociales como herramienta política

Xavier Domínguez, consultor político y CEO de Wish & Win, explica cómo la revolución tecnológica e Internet han ayudado a que las personas cambien su forma de ver el mundo, sobre todo en el ámbito político. ¿Cuál ha sido la incidencia del uso de las redes sociales? ¿Cómo aprovechar su utilidad?

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La estrategia política, comunicación política y las redes sociales son mundos distintos. Y es necesario saber diferenciarlos para no caer en el error de intentar trasladar la vida privada, que se maneja en redes sociales (RR. SS.), a la política, o viceversa.

El total de gente activa en WhatsApp, Facebook, Twitter e Instagram ha llevado al sector político (tanto gobernantes como candidatos) a poner sus ojos en una estrategia digital para cautivar a más electores. Si bien todo parece fácil y accesible, no lo es.

“Tenemos partidos del siglo XIX, candidatos del siglo XX y un ciudadano del siglo XXI. En esa disfunción es que nos perdemos de alguna manera (…). El primer problema que uno se encuentra cuando se trabaja en esto es que todo el mundo habla de Internet, pero muy pocos entienden lo

que se debe y no se debe hacer realmente en Internet, y más aún cuando se habla de política”, explicó en su ponencia en el V Encuentro Nacional sobre Democracia Digital.

 

Estadísticas nacionales

El especialista aconsejó que para plantear alguna estrategia, primero se debe tomar conciencia del volumen de gente activa en las redes sociales. Enfocados en el Perú, Domínguez detalló que existen veinte millones de cuentas activas en WhatsApp, y que muy pocos las contemplan como una herramienta de comunicación, más allá de lo bilateral o el grupo familiar.

Acotó también que hay 24 millones de perfiles activos en Facebook —entre falsos y verdaderos—, 959,000 usuarios en Twitter y 5.2 millones de personas en Instagram.

 

Dualidad de identidad

“¿El comportamiento de la gente es igual en Internet que en la calle, siendo la misma persona? No lo es, más aún cuando se está llevando a cabo una campaña política”, aclaró Domínguez.

Las personas en redes tienden a tener una actitud de adolescentes, frívola, distante y cobarde hasta cierto punto. La envidia que uno no puede sentir en la vida real la siente cuando se manifiesta o interactúa por Internet, y por lo tanto el contenido debe ser especializado.

El CEO de Wish & Win explicó que si en RR. SS. se intenta comunicar política como se hace en un mitin o en un spot televisivo se cae en un error. “Aun siendo la misma persona, no están dispuestos a recibir los mensajes de similar o igual manera, por ello es necesario plantear una estrategia especializada”, precisó.

 

Enfoque político

Las personas se han vuelto más superficiales con las redes sociales. Esta característica se ha convertido en una de las leyes en las que se debe basar el comportamiento de las campañas. Sin embargo, no se debe dejar de lado la parte emocional, que lleva a la gente a reaccionar con un like, emoticón, insulto, retuit o bloqueo.

Estudios de neuromarketing aseguran que la población ve de cuatro maneras distintas a los candidatos: cuando salen en la televisión en algún debate, cuando se presentan en un spot publicitario o en radio, cuando lo ven en una valla y cuando reciben información en el celular.

En dicho marco, Domínguez consideró que lo que buscan en las redes sociales no es lo mismo que en los otros canales de comunicación. “Ellos esperan percibir momentos; es decir, les parece más interesante cuando el político se cae, grita, baila o se enoja”, sostuvo. Se debe tener en cuenta además que el 90 % de las emociones que se trasladan a los comentarios de las redes sociales tienen que ver con la ira, cubierta o encubierta.

 

Estrategias de campañas

Uno de los consejos del especialista fue tener en cuenta que aquella persona que sabe controlar y gestionar la ira en redes sociales es la que tiene más ventaja para ganar las elecciones.

Con respecto a las noticias falsas, o fake news, sobre todo en campañas políticas, consideró de suma necesidad social que existan entidades que aclaren lo que es cierto y lo que no, “porque los ciudadanos lo que quieren es tener razón por encima de la verdad”. Así, los electores podrán decidir y elegir a los candidatos basándose en la realidad.

Otro de los aportes brindados fue que aquellos que busquen iniciar una campaña electoral deben informarse de qué es lo que a la gente le disgusta, para luego usarlo como herramienta a favor del candidato.

“Las campañas de hoy se ganan sin miedo a ser odiado. Contagiando y no convenciendo. Siendo el centro de la conversación, no ganándola. Siendo excepcional. Un 30 % proponiendo y un 70 % gestionando la ira. Hablándole a los mapas mentales, no a la gente, y generando notoriedad”, concluyó.

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