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Roque Benavides: “Hay que destrabar los proyectos mineros en el Perú”

El empresario consideró que si bien la recuperación económica no será rápida, porque la pandemia ha tenido un impacto colosal, es urgente poner en valor los proyectos mineros y de otros sectores productivos, ya que la crisis se basa fundamentalmente en la falta de empleo.

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El ingeniero Roque Benavides Ganoza —considerado como una de las personas más influyentes de la empresa privada, de acuerdo a la última Encuesta del Poder de Ipsos-Apoyo—, ofreció la conferencia magistral “Situación Económica y Desarrollo Minero”, organizada por la Federación de Periodistas del Perú.

La depresión económica en el país es la más seria de los últimos 100 años, afirmó Julio Velarde presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCR); y, de acuerdo a Roque Benavides, el Perú es el que más ha sufrido en degradación económica en el mundo.

“En abril la economía peruana, comparada con el mismo mes del año pasado cayó 40 % en el PBI, y si esa caída hubiera estado acompañada con un mejor manejo de la crisis sanitaria, diríamos bueno hemos cedido en términos económicos para mejorar la salud de nuestra gente. Lamentablemente ese no ha sido el caso”, dijo el empresario.

 

Dicotomía entre salud y economía

“El Perú —agregó— es el país, en el mundo, que tiene más muertes por millón de habitantes. Quiere decir que la crisis sanitaria no fue bien manejada y que no es cuestión de echarle la culpa a nadie, porque nadie podía esperar una situación de este tipo. Lo que sí podemos decir es que la crisis económica se pudo manejar mucho mejor, si es que hubiésemos tenido más apertura de mente, pues la economía debió seguir funcionando con protocolos sanitarios que debieron haber salido del Ministerio de Salud. Lamentablemente, el Minsa estuvo en manos de gente muy ideologizada, del Frente Amplio, la ultraizquierda hoy en día, y que no entienden que la economía puede convivir con una política sanitaria adecuada”, aseveró.

Benavides señaló que nos llevaron a una dicotomía entre salud y economía, “cosa que no es aceptable bajo ningún criterio. La verdad es que tenemos que atacar el tema sanitario, pero también preocuparnos del tema económico”.

Mencionó que el Perú va a caer en su PBI en el 2020 entre 12 % y 15 %, una depresión económica que ha afectado muchísimo a todos.

“Hubo sectores que han sufrido más que otros y eso no es distinto en el resto del mundo, como el sector turismo. El consumo interno ha tenido un impacto muy negativo. Los niños en provincias no han podido estudiar por falta de conectividad. Otros sectores, por sus propias características no han sufrido tanto como la agroindustria o la pesca, aunque por esa política sesgada e ideologizada se prohibió pescar y los peces se fueron a otros países, que se beneficiaron”, explicó.

 

Buena labor del BCR

Indicó que algunos yacimientos mineros siguieron operando como el caso de Cuajone y Toquepala, “pero el Gobierno decidió paralizar otros, que a nuestro entender fue un error garrafal pues la producción minera cayó sustancialmente y ha tenido un impacto muy negativo en su conjunto”.

La recuperación de la economía tardará, porque el impacto de la pandemia de la COVID-19 ha sido muy fuerte, además necesitará de la pronta contención de la enfermedad, dependerá de las respuestas de políticas macroeconómicas que sean potentes y prolongadas y que llegue a las familias más necesitadas; y, superar la infantil crisis política, comentó Benavides.

“Hay riesgos que todavía tenemos en el horizonte, la posibilidad de una ruptura de la cadena de pagos, que tenemos que cuidar. Por eso rindo mi homenaje a don Julio Velarde, presidente del BCR, que ha sido un artífice de la salida de esta crisis, mejor que otros países y que evita se rompa esa cadena”, sostuvo.

 

Bondades de la minería

Puntualizó que la crisis económica es fundamentalmente una crisis del empleo. “El Perú necesita forjar puestos de trabajo y especialmente en forma descentralizada. El sector minero potencia las economías locales, con empleo, servicios y compras a los agricultores, a los ganaderos, textileros, zapateros; desarrolla infraestructura: carreteras, electricidad, salud y educación para los hijos de los trabajadores mineros; genera contribuciones financieras con los impuestos (32 % de todos los impuestos, para un sector que representa el 10 % del PBI)”, manifestó.

Especificó que se está hablando de la minoría responsable, formal, que sí paga los impuestos, que cuida el medio ambiente, que respeta a las comunidades y que facilita el desarrollo sostenible de nuestro país, con una gestión ambiental responsable, mejorando la productividad, potenciando oportunidades y generando proyectos de desarrollo.

Recordó que el Perú se encuentra en los primeros lugares como productores de oro, cobre, plata, zinc y plomo.

 

Claves de la reactivación

A pesar de la depresión global, hay mayor demanda de los metales que producimos. En China, Europa y Estados Unidos se perciben signos de recuperación y eso se ve reflejado en los precios de los metales, que están subiendo, y eso nos va ayudar como país. Roque Benavides también consideró que para formular un plan efectivo de reactivación minera, se debe desglosar en los subsectores que lo componen. La mediana y gran minería son 100 % formales, emplean más de 200 000 peruanos en forma directa y más de un millón indirecta.

Expuso que el Perú tiene un portafolio de proyectos de más de 60 000 millones de dólares. “¿Cuántos puestos de trabajo se podrían generar?”, se preguntó.

“Hay otros proyectos —prosiguió— de la pequeña minería, artesanal y local que es más intensivo en mano de obra, se dedican a producir oro y cobre. Muchos no se han formalizado, porque uno de los grandes problemas del Perú es la informalidad de nuestra economía. Se estima que emplean unos 120 000 trabajadores en forma directa y 500 000 indirecta. La producción aurífera no formal al año sería de unas 600 000 onzas de oro, que equivaldrían a más de mil millones de dólares anuales. No es poca cosa”.

Evocó que el economista Hernando de Soto insiste que el problema del Perú ya no solamente es la informalidad, sino también las trabas para formalizar la economía. “En eso estamos de acuerdo. Tenemos que buscar mecanismos adecuados, no punitivos, de mercado, que permitan que toda la actividad informal pueda ir formalizando”.

El expresidente de CONFIEP subrayó que “tenemos que enfrentar la crisis con nuevas ideas y a eso le hemos denominado la ´tercera ola´. Y es poner en valor todos los proyectos que tenemos a nuestro alcance y no solamente mineros. Se habla de Majes-Sihuas II y cómo la empresa contratista ya se aburrió de tener que discutir con el Gobierno para seguir avanzando. El proyecto daría muchos puestos de trabajo en Arequipa. También Chavimochic III que está paralizado hace cuatro años, porque no se ha sabido separar el tema de Odebrecht y la corrupción, que criticamos. Daría puesto de trabajo a más de 70 000 agricultores en La Libertad, Cajamarca y Lambayeque. Hay que poner en valor esos proyectos que significarían miles de puestos de trabajo y encadenamientos productivos”.

Al referirse al sector minero, Roque Benavides aseguró que hay muchos proyectos. “En el sur del Perú, Tía María que podía ser un encadenamiento con un reservorio como Paltiture en la parte alta del valle del Tambo, que permitiría dar mejor calidad de agua a todos los agricultores del valle. Creo en la hermandad del agua respecto a la minería y la agricultura. Zafranal (cobre y oro) y Pampa del Pongo (hierro), en Arequipa; San Gabriel (oro), en Moquegua; Mina Justa (cobre), en Ica. Igualmente, en Cajamarca, Michiquillay (cobre), Galeno (cobre), Conga (cobre y oro) que se paralizó por razones ideológicas cuyo gobernador regional -que la detuvo- está en prisión; Sulfuros Yanacocha, La Zanja y Tantahuatay (cobre y oro) y la Granja (cobre). Y, en Lambayeque, Cañariaco (cobre). Todo ello podría reactivar la economía del Perú”, finalizó.

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